En jet privado hasta El Paso

Luis Posada Carriles
Según noticias difundidas en los últimos días por varios sitios en Internet, la jueza norteamericana Kathleen Cardone dio curso a la autorización de dicho viaje, el cual se realiza en ocasión del enjuiciamiento que se le sigue a Posada en Texas por el delito de mentiroso.
Mientras el gobierno del presidente Obama acude a una lista de 14 países considerados terroristas, entre los que por supuesto incluye a Cuba, y basado en ella decreta extremas medidas contra los viajeros procedentes de dichas naciones, parece “increíble esta decisión adoptada” por la jueza estadounidense, refirió al respecto el diario Granma.
Lo más significativo del episodio, sin embargo, no es la benevolencia de la magistrada, algo a lo que ya estamos acostumbrados en el caso Posada Carriles, sino que el susodicho viaje está patrocinado por un traficante de drogas y armas vinculado al escándalo Iran-Contra.
De acuerdo con el sitio Cubadebate y la cadena multinacional Telesur, fueron los propios defensores de Posada quienes hicieron la revelación al pedir a la jueza Cardone que autorizara a Posada Carriles a usar un avión privado para trasladarse hasta El Paso, en tanto su condición terrorista -en este caso tolerada por el gobierno norteamericano- no le permite tomar un vuelo comercial.
Las fuentes consultadas concuerdan en que Alberto Pardo Herreros, el más reciente benefactor de Posada, de 82 años y origen cubano, será el encargado de financiar la transportación del enjuiciado hasta Texas, servicio que asumirá en su nave particular.
Pardo Herrero, integrante de la fauna anticubana desde el mismo 1959, aparece en los archivos como un activo servidor de la CIA vinculado al tráfico de armas en África y América Central, donde obviamente sirvió a la causa del ilustre pasajero, que como se sabe, no es un mentiroso cualquiera.
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Mientras el presidente venezolano Hugo Chávez exhortaba hace muy pocas horas a su homólogo norteamericano Barak Obama para que procediera con la extradición de Luis Posada Carriles, en Miami se promovía tranquilamente la última exposición del terrorista.
La llegada del Che Guevara al Escambray el 16 de octubre de 1958, además del fin de la invasión, es considerada la salvación de la Columna Número 8 “Ciro Redondo” que no obstante rehusar en su recorrido de cientos de kilómetros el enfrentamiento directo con el enemigo, había padecido las calamidades propias de aquella marcha.